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Países de Latinoamérica se unen para escalar el modelo de salud mental juvenil BienEstar Joven
Panajachel, Guatemala (19-20 de marzo, 2026). En la Reserva Natural de Atitlán, delegaciones clave de gobierno, academia y organismos internacionales de seis países latinoamericanos se reunieron para consolidar una red de trabajo orientada a la salud mental juvenil. El evento, liderado por la Fundación Santa Fe de Bogotá (FSFB), el Departamento de Prosperidad Social y Unisanté Universidad de Lausana (Suiza), tuvo como objetivo principal adaptar el modelo colombiano a otros contextos de la región en el marco del proyecto “Fortalecimiento de la Salud Mental y el Capital Humano en un Programa Social para Jóvenes Vulnerables en Colombia”. Durante la jornada, con la participación y respaldo técnico Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), se abordaron recomendaciones basadas en lineamientos técnicos internacionales para la integración de la salud mental en programas sociales. A su vez, se destacaron dos componentes clave del proyecto en Colombia. Por un lado, el Departamento para la Prosperidad Social, presentó la experiencia de integrar la salud mental en un programa social dirigido a jóvenes en situación de vulnerabilidad (Renta Joven). Por otro lado, la Fundación Santa Fe de Bogotá presentó el diseño científico de la intervención digital BienEstar, con enfoque transdiagnóstico, codiseñada con jóvenes del país, así como los mecanismos de acompañamiento y supervisión clínica. En la reunión se reconoció su gran potencial de escalabilidad y adaptación a distintos contextos nacionales. Con la participación de Unisanté, se compartieron resultados preliminares del estudio con el fin de aportar evidencia científica clave para la toma de decisiones en política pública. Como eje central del encuentro, representantes de Guatemala, Chile, Paraguay, Perú y México participaron en talleres colaborativos. En estos espacios, se definieron rutas de implementación concretas para que cada país integre la salud mental en sus propios contextos, alineadas con marcos internacionales y realidades institucionales. Finalmente se profundizó en factores clave para la sostenibilidad y el escalamiento de estas estrategias, como la identificación de actores estratégicos, condiciones de implementación, riesgos y oportunidades. Cada país presentó propuestas para avanzar en la integración de la salud mental en sus programas sociales, evidenciando el potencial de adaptabilidad de la experiencia colombiana en los países latinoamericanos. Este encuentro permitió consolidar una comunidad de práctica regional en salud mental juvenil que asegura el intercambio constante de conocimientos entre las naciones participantes donde la evidencia científica, la experiencia institucional y la cooperación internacional convergen para mejorar la salud mental de los jóvenes.
Simposio BienEstar Joven
En Colombia, miles de jóvenes enfrentan barreras para alcanzar sus objetivos profesionales y educativos. Estas barreras suelen ser estructurales, como la desigualdad y el alto desempleo, pero también existen barreras psicológicas que retroalimentan sus condiciones de vulnerabilidad y pobreza. Un factor esencial para que los jóvenes puedan alcanzar sus metas educativas, laborales y profesionales es su bienestar mental, cuando los jóvenes tienen acceso a atención en salud mental, tienen mayores probabilidades de enfocarse en sus estudios y objetivos. Hoy, más del 50% de jóvenes entre 18 y 29 años reportan síntomas de depresión y ansiedad, mientras que el 19% presenta síntomas de trastorno de estrés postraumático (TEPT)i. A pesar de estas cifras, tres de cada cuatro jóvenes no reciben tratamientoii, en gran parte debido a la baja inversión pública en salud mental. Frente a este panorama, la Fundación Santa Fe de Bogotá junto al Departamento para la Prosperidad Social y la Universidad de Lausana (Suiza) se articularon para implementar una intervención en salud mental diseñada para ser escalable, culturalmente pertinente y basada en evidencia científica. En este contexto, el proyecto “Fortalecimiento de la Salud Mental y el Capital Humano en un Programa social para jóvenes vulnerables en Colombia”, realizó el simposio: Conectando política pública, estrategias digitales y apoyo entre pares para cuidar la salud mental universitaria el pasado 15 de agosto de 2025 en la Universidad de los Andes. El simposio reunió a representantes de diferentes instituciones vinculadas a la formulación e incidencia en política pública, como el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, el Departamento de Prosperidad Social; y contó con la participación de más de 200 personas en modalidad presencial y virtual. El espacio permitió reflexionar sobre cómo la salud mental puede convertirse en una barrera silenciosa para el desarrollo de los jóvenes universitarios, así como sobre estrategias de intervención digital oportunas para mitigar esta problemática. En el marco de este proyecto se alcanzaron los siguientes objetivos: Explorar la relación entre juventud, educación y salud mental a través de la experiencia del programa Renta Joven, se busca comprender cómo las aspiraciones y condiciones educativas impactan el bienestar mental de los jóvenes. Presentar herramientas innovadoras para el cuidado de la salud mental juvenil. Se destaca el desarrollo de una plataforma digital especializada que integra bienestar, educación y acompañamiento psicosocial. Analizar marcos legales y sociales para fortalecer la salud mental, con énfasis en la nueva ley de salud mental en Colombia y la importancia de la seguridad social y psicológica en el bienestar de los jóvenes, buscando generar incidencia en políticas públicas. La herramienta digital BienEstar Joven, dirigida a los jóvenes del programa Renta Joven se desarrolló mediante un ensayo clínico aleatorizado que articula una estrategia de acompañamiento entre pares y un modelo de intervención escalonada. Dicho modelo permitió detectar la gravedad de los síntomas de la depresión, ansiedad y TEPT, y asignar distintos niveles de acompañamiento de acuerdo con la severidad de los síntomas de los participantes. En el estudio participaron más de 14.000 jóvenes, entre los cuales: 61% fueron mujeres.Edad promedio de 22 años.56% vive en áreas urbanas.81% estudia carreras universitarias.62% ha vivido algún tipo de violencia. La plataforma incluyó una intervención estructurada en seis módulos de contenido interactivo y diversas herramientas de gamificación, como la personalización del color del entorno, la creación de un avatar y la elección de un pseudónimo para proteger la identidad de los participantes. Además, incorporó un foro moderado por profesionales en salud mental, donde los participantes y sus pares podían interactuar con las publicaciones, promoviendo así la construcción de una comunidad digital. También dispuso de un chat privado entre pares y participantes, garantizando que toda la interacción se desarrollara exclusivamente dentro de la plataforma. De 7.000 participantes elegibles para el grupo de intervención, al cierre de la intervención se lograron obtener 2.224 registros en la plataforma. La intervención estuvo diseñada con una estructura de libre navegación. Tras completar el primer módulo, se habilitan todos los demás, lo que busca contribuir a reducir la deserción, ya que los participantes podían elegir los contenidos de su interés sin necesidad de seguir un orden secuencial. Como resultado, el 64,7% de los participantes completó al menos un módulo, y el 17,7% finalizó los seis. Uno de los principales desafíos identificados fue mantener la adherencia y promover un uso frecuente de la plataforma. Los resultados preliminares evidencian una alta prevalencia de problemas de salud mental, exacerbados por condiciones de vulnerabilidad como la precariedad económica y la exposición a la violencia. Estas dificultades afectan de manera significativa el desempeño académico y disminuyen las expectativas de éxito educativo y laboral, lo que resalta la urgencia de un abordaje intersectorial. En conclusión, las acciones proyectadas no solo buscan garantizar la sostenibilidad de la intervención, sino también evaluar su impacto a mediano y largo plazo, además de explorar su potencial de escalamiento a nivel nacional y regional en América Latina. Estos pasos refuerzan la pertinencia de la iniciativa como una apuesta innovadora y necesaria para promover el bienestar juvenil y avanzar hacia respuestas más integrales y sostenibles frente a los desafíos en salud mental de esta población.
Causa de Salud Mental: Sentido pleno
A. Panorama general y prevalencia Depresión y ansiedad al alza: Son los trastornos más frecuentes en el país, afectando principalmente a personas en edad productiva. Colombia es uno de los 5 países con mayor prevalencia de depresión en Latinoamérica. Afectación por género y edad: Las mujeres concentran la mayor carga diagnóstica (72% en depresión, 69% en ansiedad y 64,4% en intentos de suicidio). Por otro lado, el 14% de los adultos mayores de 60 años vive con un trastorno mental. B. Alerta crítica en la juventud y necesidad de prevención Inicio temprano: El 50% de los problemas de salud mental en el país comienzan antes de los 18 años, y el 72,9% de los intentos de suicidio ocurren entre los 10 y 29 años. La prevención temprana es la clave: Abordar la salud mental durante todo el ciclo de vida (desde la etapa prenatal hasta la vejez) ha demostrado ser más efectivo que tratar la enfermedad avanzada. Esto requiere fomentar capacidades en el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad. C. Crisis del sistema de salud: Brechas, centralización y calidad Déficit y mala distribución del talento humano: Para enero de 2024, hay solo 1.611 psiquiatras activos (aproximadamente 4 por cada 100.000 habitantes). Además, están centralizados en las capitales, dejando a regiones como la Amazonía, Orinoquía y zonas rurales con carencia total de especialistas. El espejismo urbano y las barreras estructurales: Aunque el 90% de los diagnósticos ocurren en ciudades, esto refleja un grave subdiagnóstico rural. Poblaciones periféricas, indígenas y afrodescendientes sufren por pobreza, escasez de medicamentos y falta de clínicas. Modelo desequilibrado y mal evaluado: El 70% del gasto se destina a hospitales psiquiátricos, descuidando la atención ambulatoria. Como resultado, más del 70% de los pacientes afirma que nunca se les evalúa la salud mental en medicina general, y el 75,2% califica el servicio recibido como malo o muy malo. D. El costo del estigma y la paradoja del suicidio El estigma cuesta vidas: La baja alfabetización en salud mental y los prejuicios sociales retrasan la búsqueda de atención. La paradoja letal masculina: Esto es especialmente crítico en los hombres: aunque las mujeres intentan suicidarse más, los hombres concentran casi el 80% de los suicidios consumados debido a roles de género que les impiden pedir ayuda. Normalizar que "pedir ayuda es un acto de valentía" es urgente. E. La salud mental como inversión Retorno estratégico: Financiar programas de atención y prevención trasciende lo sanitario; es una inversión directa en capital humano, productividad y cohesión social, con un alto retorno económico para el país.
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